sábado, 17 de febrero de 2007

Lo que pasa por mirarse a un espejo demasiado.

Acaba uno entrando en el espejo.

La imagen sale del espejo y tiene vida propia.

Los demás adulan a la imagen y denigran al ser real.

Nos vemos reflejados como quisiéramos ser y cambia el color del sombrero.

Vemos a los demás como los imaginamos y no reales.

Votamos a Zapatero y nos mete en el espejo, rompe el espejo y se queda con el marco.


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